jueves, 9 de febrero de 2017

Palabrería 1

¿Cómo dices que se dice? 
Ah sí, se llama "robo de identidad"
#Palabrería1 #febrero1 #mesdeLatteMacchiato #LatteMacchiato #sinazúcar #Twitter

Para no faltar a mi palabra en la #palabrería0 el tema de este primer número refiere a cierto acontecimiento poco usual que, aunque lejano y carente de peso relevante, me sucedió. La semana pasada un amigo me avisó que me habían hackeado la cuenta en Twitter, amablemente me envía una captura de pantalla donde aparece una supuesta publicación con mi usuario pero, con otro nombre, distinta foto de perfil y, evidentemente, cierto contenido sexual que ni por error me atrevería a publicar.

Dentro de las tareas laborales, el hambre, pero sobretodo la sorpresa: ingresé a mi cuenta para darme cuenta que efectivamente habían suplantado mi identidad twittera. Inmediatamente tomé las capturas de pantalla correspondientes, eliminé la publicación que desembocó todo, volví privada la cuenta para hacer los cambios, también pregunté con algunos amigos si no les habían recibido algún mensaje ofensivo (y sacado de contexto) de mi parte, por supuesto, con una disculpa de antemano... afortunadamente no fue así; eliminé los recién agregados contactos, poco a poco le di una limpia al allanamiento cibernético, como si una banda de gatos callejeros y malvados, hubieran entrado por la ventana destrozando todo a su paso, dejándome la tierra de las macetas regadas con los vidrios de toda la vajilla.

La experiencia se reduce a eso, al ultraje de tu identidad... -y sigo limpiando-, es cuando comienzan las preguntas ¿en qué momento dejé la ventana abierta?, ¿se necesita de un milímetro de espacio para que cualquier persona, desde el otro lado del mundo acceda a tu cuenta para joder el rato?, entonces ¿a qué otras medidas debo recurrir para no volver a ser invadida?, pero sobre todas ellas (la típica pregunta de adolescente) ¿POR QUÉ A MÍ?

Para continuar con la labor de nutrir esta columna me encaré y elegí no dejarme aplastar por una persona que desde Ucrania (según Twitter, desde allá se ingresó a la cuenta) había hecho algo que seguramente le pareció graciosísimo: esto de publicar la fotografía de una exuberante y contorneada chica de piel canela y cuyos tatuajes impresionan más por su lugar de residencia que la forma en sí, sin mencionar que su apetito sexual escandalizaría a la mismísima E.L. James; es sin duda una manifestación del terrible sentido del humor con el que cargo, menuda desfachatez la mía de no reírme a carcajadas, ¿pero cómo iba a hacerlo? si ha quedado en evidencia lo muy aburrida que es mi vida, además de lo poco atlética que soy, qué decir de mi insípida palidez y la poca gracia amorfa que hacen mis lunares ... era de esperarse que al menos una risita nerviosa saliera de mi. Pero no. Opté por fingir que de nuevo tengo una melena larga y de sirena con la que cacheteo el oprobio de la impresionante bilingüe morena para seguir con mi cuenta, con mi columna.

Podrá parecer ser un simple motivo para engancharme a la plañidera, el drama que evita nutrir esta quieta rutina de querer escribir para agarrar forma (de escribidora, más que nada) puesto que al investigar sobre el termino "robo de identidad" me encontré, principalmente, con un enfoque tristísimo que desemboca en la estafa, sin irnos tan lejos, wikipedia comenta al respecto:

"es la apropiación de la identidad de una persona: hacerse pasar por esa persona, asumir su identidad ante otras personas en público o en privado, en general para acceder a ciertos recursos o la obtención de créditos y otros beneficios en nombre de esa persona.

Por otro lado, el robo de identidad también es utilizado con el fin de perjudicar a una persona, es decir, difamarlo o manchar su nombre con diversos fines que el criminal busque.

El caso más común hoy en día se da cuando un atacante, por medios informáticos o personales, obtiene su información personal y la utiliza ilegalmente.

El robo de identidad es el delito de más rápido crecimiento en el mundo. Hasta no hace mucho tiempo, cuando un ladrón robaba la billetera o porta documentos, el dinero era lo único que pretendía. Con el tiempo, los datos de los documentos de identidad como, por ejemplo, la tarjeta de crédito, la tarjeta de débito, los cheques y cualquier otro documento que contenga los datos personales se han vuelto muy importantes."

Hasta este punto puedo agradecer no sentirme identificada con ninguno de los puntos, sin embargo, al retomar un tanto las teorías existencialistas es inevitable pensar que si los otros son un innegable referente de la construcción de nuestra propia identidad ¿qué parte de nosotros roban cuando nos suplantan?

Esto provoca (o me provocó) una concientización de lo que nuestra imagen proyecta ¿siempre ha sido tan evidente y ha estado tan expuesta nuestra identidad, al grado que cualquiera puede desplazarnos con un clic? No necesitamos ser "alguien importante", principalmente por que YA somos ALGUIEN, en consecuencia, un candidato al cuál se le puede extraer "algo", entonces ¿a eso hemos reducido la calidad humana, a un medio para obtener "algo"?, ¿qué clase de secuelas, tras lo acontecido, vienen a cobrar protagonismo en esta identidad resquebrajada por la invasión?, vale ¿de qué manera me protejo? Aún cuando no tengas "nada" de "valor" que te pueda ser quitado, pues, su "valor" en sí es meramente subjetivo.

Por su parte, Forbes insiste en:
"los delincuentes cibernéticos buscan hacerse de su información a través de varios medios; por ejemplo, mandan correos electrónicos falsos en nombre de instituciones reconocidas pidiendo se les mande información personal confidencial. En algunos casos, estos correos pueden contener además virus y software espía.

Otro modus operandi es revisar las redes sociales en búsqueda de información útil sobre su persona. La recomendación es ignorar los correos sospechosos y editar, a nuestra conveniencia, los filtros de privacidad de nuestras redes sociales, y no incluir información personal que no sea necesaria"

Insisto, estoy consciente que hablamos de casos mayores, de situaciones muy graves, pero ¿es acaso que la protección de nuestra identidad se devaluó junto con el peso mexicano?, ¿tan delgada es la línea de protección que nos ofrece el ciber espacio?, vaya ¿debemos esperar a que sea grave para comenzar a actuar?, ¿de qué manera esa transgresión de la privacidad me priva de ese espacio al que pertenecía?

Incluso cuando se presenta cualquier tipo de situación de peligro, tras ella buscamos un apoyo que nos hubiera ayudado a prevenir dicho incidente. Lamento informar que después de esto no me volví agente de la policía cibernética para cobrar mi venganza y que triunfe el bien. Definitivamente el trabajo de superhéroes me queda muy grande, sin embargo, no me cansaré de defender la importancia de leer las letras chiquitas antes de un clickear, por más de escuela que parezca: si no entiende pregunte a quién más confianza tenga... no puedo despedirme sin antes lanzar un compilado de interrogantes con él cual podrán contribuir en los comentarios: si nuestra identidad es una idea que tenemos de nosotros mismos, así cómo los otros tienen su propia idea de nosotros y con ello podemos "construir" "quienes somos" ¿cómo es que la identidad, que conlleva su delicado proceso de construcción e identificación puede devaluarse?, ¿es acaso que percibimos una idea tan deplorable del ser humano y la vemos más que como una idea, un medio reemplazable para obtener algo?, ¿qué valor tiene para ti otro ser humano? Y no me refiero a tu familia, amigos, pareja o simpatizantes, sino, aquel que está al otro lado del mundo ... antes de responder, favor de piense en un panorama meramente personal, sin perfil político, religioso, cultural (aunque ya sé lo difícil que esto pueda parecer), entonces plantearse ¿tan mínima es la vida humana, su identidad misma que se reduce a nada?, ¿cuál es el valor de una identidad?

Sé que esto puede desatar mil y un preguntas, llevarnos a la reflexión de que quizá la xenofobia no es un tema impuesto por una sola persona, quizá es un mal que no hemos atacado desde raíz; la actitud violenta que emana cierta identidad que agrede a otra, envicia el ambiente generando en algunos, cierto agrado. Entonces ¿dónde están los humanistas?, ¿la "pose" ya no resulta tan cómoda a la hora de cuestionar y proponer soluciones?

Sí, hemos devaluado la identidad humana, ¿cómo nos revalorizamos?
No, esto no solo se trata de un hacker en la cuenta de twitter de alguien, ¿hasta dónde mis limites transgreden al otro?
Sí, todos tenemos identidad (¿ya le pusiste precio?). No, no creo que nos sea permitido invadirnos en ningún aspecto, si de ello depende nuestra integridad (¿conoces tus limites, los has transgredido como respuesta de ofensiva/defensiva?).


Agradezco que posen sus ojos sobre este breve diálogo de preguntas que no termina ni terminará, pero sobretodo su interés de saber qué tenemos (sí, porque aquí hablaremos todos) por decir, empecemos por ello. Disculpe, este mes es de Latte Macchiato, sin azúcar por favor; entonces, ¿cómo dices que se dice?  Ah si, mi cuenta de Twitter está estable, sus letras vuelven poco a poco a la línea de 140 caracteres. Pero no he dejado de cuestionarme que nuestra identidad peligrara tanto, al grado de ser hurtada, para empezar ¿sabes dónde -y en quién- estás depositando tu identidad?

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