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sábado, 18 de febrero de 2012

Julio Cortázar

Bolero


Qué vanidad imaginar

que puedo darte todo, el amor y la dicha,
itinerarios, música, juguetes.
Es cierto que es así:
todo lo mío te lo doy, es cierto,
pero todo lo mío no te basta
como a mí no me basta que me des
todo lo tuyo.

Por eso no seremos nunca
la pareja perfecta, la tarjeta postal,
si no somos capaces de aceptar
que sólo en la aritmética
el dos nace del uno más el uno.

Por ahí un papelito
que solamente dice:

Siempre fuiste mi espejo,
quiero decir que para verme tenía que mirarte.






El breve amor


Con qué tersa dulzura
me levanta del lecho en que soñaba
profundas plantaciones perfumadas,

me pasea los dedos por la piel y me dibuja
en el espacio, en vilo, hasta que el beso
se posa curvo y recurrente,

para que a fuego lento empiece
la danza cadenciosa de la hoguera
tejiéndose en ráfagas, en hélices,
ir y venir de un huracán de humo...

¿Por qué, después,
lo que queda de mí
es sólo un anegarse entre las cenizas
sin un adiós, sin nada más que el gesto
de liberar las manos?





3 comentarios:

  1. Hola guapa..que preciosidad de versos...tu casa destila aroma poético en cada verso...
    Gracias guapa, besos rimados..

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  2. Cortázar era un cronopio que no sabía lavarse lo dientes. Por eso lo queremos tanto.

    Yo no sé ni qué hacer con lo del súper servicio social.
    Llevaré gas pimienta en caso de algún ataque.
    (:

    Un saludín.

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