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jueves, 8 de septiembre de 2011





















Ella gusta de sentir la niebla bajo sus garras. Ha logrado sentir la nivola y hasta la disfruta.


No necesita clases de etiqueta, modales o cargar libros para caminar recta. Ella, es una digna hija de su madre, lleva en sus venas la elegancia, y su personalidad se ha ido forjando de poco en poco. Deja rastros de su melena por donde camina, se lo aprendio a su madre, invariablemente ambas dejan su huella, sin querer.



Tiene más personalidad y elegancia que muchos, que se atribuyen la humanidad como especie.




Yo no sé que haría sin mi vida felina a mi lado.

1 comentario:

  1. yeah! yo tenía tmb un gato. duró conmigo solo dos dias y ahora que lo pienso, se hubiera llamado Kashmir.

    Saludos y salúd!

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