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sábado, 24 de septiembre de 2011

De las 500 noches de Joaquín . . .

Tenían razón, mis amantes; en eso de que antes,

mis despedidas, mi español, mis juegos,

todo era mejor.
Con una excepción;

está vez yo quería querer no decir adiós,
cerrar la voz y abrir lenguaje corporal,
 mostrar mi mejor lengua, mis modales
de etiqueta nueva.

El vestido que nunca estrené
los zapatos que no llenan mis medias.

Así que se fue
y quedé
dejando hablar al silencio

. Me morí.
Y tuve quinientas muertes más.
Al final . . . . morirme contigo
fue la experiencia más viva

que sigue jugando en mi cabeza
r
e..
s...
b....
a......
l.........
a...........
n.............
d................
o...................

por
Todo mi cuerpo.
Esta es mi última muerte.

Nos vemos en la eternidad, donde nos encontramos
sin pertenecernos, el uno en el otro.

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